«Me gusta tu palabra a la hora del trasnocho, no se cohíbe, se vuelve libre y se mantiene atenta y la par con el insomnio. En la oscuridad, tu palabra adquiere un sabor que sólo puede ser degustado bajo la luz de las estrellas. Tus oraciones dicen exactamente lo que piensas, porque es en la noche, donde tenemos la mente con un pie en la realidad y otro en la fantasía. Tienes la opción de dormir y encontrar un apasionado sueño, o de mantenerte despierta creando paraísos con tu sincera palabra, que va lanzando ideas risueñas y enamoran a cualquier ser que busque entenderte…y quererte».
Alexander Urrieta
