Una panacea para mi soñar, para que mi dolor deje de sangrar.
Dos razones para que lo nuestro sea cierto, para entender que nunca he estado despierto.
Tres pasos para perder el sabor, para no dejar rastro de olor.
Cuatro paredes para ocultar lo nuestro, para que cuando nos descubran, piensen que es un secuestro.
Cinco halagos a tu boca perfecta, para que mi propuesta sea bastante directa.
Seis días para que seas mi fantasía mundana, para que sólo te tome un día ser una mujer puritana.
Siete meses para olvidar y perder, para volver a amar y nacer.
Ocho años donde exijamos espacio, para recordar que nunca fuimos despacio.
Nueve qué. Si para entonces ya estaremos muertos.
