Somos y seremos una novela incompleta, llena de tragedias y escasa fantasía amena, de esas donde el caballero jamás encuentra a su doncella. Una historia, donde empiezo como fútil narrador omnisciente, y termino siendo el antagonista despiadado, mientras, a la mitad del libro, el público inocente le da una banda de protagonista a ese tal galán, que abusa de esos besos y caricias que no le pertenecen. Historia inconclusa, será la tuya, la mía y la nuestra. Con mucha palabra y poca acción. Andaremos errantes, limitados por la distancia, callados y privados por ese estúpido Qué dirán, que en más de una ocasión, ha sido el genocida más grande del amor. Te guardaré en cartas dirigidas a ningún lugar. A la luz de una luna melancólica, confusa y sonriente, invocaré tu recuerdo dulce y arabesco, e inflaré mi alma con aires de nostalgia, como lo hace una persona que mientras revisa un álbum de fotografías, revive entre sonrisas reservadas, aquel pasado que por ser pasado fue mejor. Declamaré trozos de prosa inconscientemente, sabiendo en el fondo que lo haré porque pensaré en usted constantemente. Como un corto relato que jamás se convirtió en novela, terminarás junto a esa pila de extraños bocetos, que llevaré siempre conmigo dentro de ese inmenso baúl de recuerdos, que llamamos memoria. Mirarás al pasado, tratando de recordar en qué momento hicimos más de la cuenta, navegando en un tormentoso mar de palabras, iras buscando el norte, pero te perderás entre tanta indirecta y verbo, y acabarás naufragando conmigo, en ese inhóspito banco de arena ubicado en los confines más remotos del olvido. Llegarás dejando huellas en la arena, y te quedarás caminando entre la orilla y el mar, para que tu rastro jamás pueda buscar, y nuestras miradas no se vuelvan a encontrar. Entre nuevas ideas, me verás torpemente buscando la aprobación de tu boca. Entre nuevas ideas, te incluiré con malicia en alguna que otra oración, sin que te des cuenta.
Alexander Urrieta
La respectiva posdata.
