La pereza me enerva el cuerpo
Las palabras no quieren andar conmigo
Los deseos se juntan en un rincón
Los días se retrasan y se pierde la noción del tiempo
El recuerdo se delata con su olor a quemado
Abrazos sinceros, mirada justa, mundo descomunal y perverso
Es esta realidad la que este bicho no disfruta, porque no le gusta
Grito, me callo, grito de nuevo y me elevo
Vamos a ver si con este verso me
acerco un poquito más a tus piernas, a tus cielos
A tus fantasías no cumplidas
Al cobro incesante de la brevedad
Al tiempo exclusivo, mirífico, espectacular,
de tu mirada que me gusta, llena de brillo solar
A esta anécdota de dos espíritus sin dueño
Te escribo sin temor ni recelo
Plasmando en tu memoria infinitos detalles
Dejando manifiestos y maniobras en hoja, papel escrito
Llenando tu Universo con fantasías no cumplidas
Recreando escenarios
De dragones escupiendo fuego
De duendes encerrados en frascos
De parodias bíblicas
De gigantes con espirales tatuados
De leer Margarita de Rubén Darío
De leer cuentos en la llanura de unas sábanas
De batallas medievales en el patio
De bebidas efervescentes que alivian el estómago
Declamando poesía, en un sala con mucha gente, con invitados comida y bebida
Con poca gente, sólo nosotros, en nuestra ciudad amurallada
Una parranda de formas de pensamiento
El historial de los posesivos
Mi atuendo morado, de señor de los milagros
Mi disfraz de Hércules muy de moda por esos años
Mis enciclopedias humanistas
Mi canción de José Alfredo Jiménez
Mi colección de estampitas
Mi caja de soldaditos, vaqueros, indios y guerreros de plástico
Mi Infancia
Mi infancia contigo
Olor a perfume y naftalina, tu cuarto, tu ropa, tu alma
La inmensidad de un globo de fiesta
La simetría de Jesús Soto
La mujer gallina de Chagall
Los pasos perdidos, que aún no he leído
El demonio que tengo cautivo en mi closet
Mi cuadro de mujeres pintadas por música
Mi sombrero robado
Mi ventilador recogiendo polvo
La mariposa que vino metida en una carta
Pastillas para el corazón
Cuatro paredes para pulir mi caparazón
Revista mensual amarilla
Viajes a tierras exóticas
Universos paralelos
Mi caja de recuerdos con cartas de la madre del padre de la abuela
Cartas a la abuela
Abuela, que tanta falta a este pobre hombre le hace.
Alexander Urrieta
Cierto, Alexander. Somos esclavos de las palabras. Nuestra esencia queda envuelta en ellas y entonces volvemos al vacío, a ese lugar de donde provenimos y adonde volvemos en algún momento sin saber si resucitaremos.
La vida es un recuerdo. El recuerdo es imperecedero y nos trae todo de vuelta.