Tips para lidiar con la angustia (Apuntes para el diseño de un club de lectura a distancia)

«Ya resuelto, encendida la pipa y con la formidable arma de la inducción en la mano, me quedé irresoluto, sin saber qué hacer».

Un hombre muerto a puntapiés

1) Escribe sobre el estrés y las personas que te caigan mal, a ver si aprendes algo concreto de eso y por igual de ellas: las personas.

2) Bebe agua, lo suficiente como para que vayas varias veces al baño. Si eso no sucede hay problemas adentro.

3) Esnifa el aire, como alguien que sabe que tiene problemas y busca arreglarlos con un pase.

4) Eliminar las leyes mordaza, nada de control cambiario ni especulaciones inmobiliarias, ver porno cuando sea necesario, especialmente en momentos de extrema angustia y necesidad de contacto.

5) Masturbarse (si es posible, todos los días).

6) Merendar así sea un deseo inalcanzable.

7) Garabatear en hojas sueltas mientras hablas por teléfono.

8) Evitar la estulticia: retos y mensajes lapidarios de que «hay que ser productivo y aprovechar al máximo el tiempo», especialmente, evitar los comentarios de personas que conoces y sabes con certeza que no tienen (ni tuvieron nunca) nada inteligente que decir.

9) No matarás. En este reino de cobardes solo basta con ignorar o dejar de seguir. Un fenómeno trascendental y patético en la evolución humana es el paso del zapping al scrolling. Tantos avances y promesas del progreso para terminar arrastrando los dedos por una pantalla que emite ondas de cáncer, encripta la intimidad, y nos promete extorsiones futuras mediante el reproche de nunca haber leído los términos y condiciones de los productos que consumimos, todo por querer sentirnos parte de algo más grande que nos cobra con sadismo nuestro tiempo invertido en el juego de poder existir en alguna parte sin tener que estar.

10) En el momento que entiendas que la vida es un tesoro, y que la gente no piensa tanto en ti como tú piensas o crees que supuestamente lo hacen, las cosas cobran un sentido más grato y digerible, pues aceptas que tu existencia es irrelevante y que no le importas a nadie. Solo vales en los terrenos donde en verdad te quieren, y con eso es suficiente.

11) Qué importante es preguntarle a una persona que nos interesa cómo se siente. Y es más importante escuchar cómo se siente esa persona cuando le preguntas cómo se siente.

12) El mundo, para alivio de todos, no es ni tiene que ser como nos parece. Con mayor razón hay que trabajar en nuestra autoestima. Una cosa es el amor propio y otra el narcisismo. La primera es vital para funcionar de manera óptima; la segunda no sirve de nada, solo propicia nuestro consumo deliberado al plástico y los filtros para tapar los defectos.

13) La costumbre trae consigo anomalías atribuidas a la mala o buena suerte. La libertad más extraña está en el azar, ese no-se-qué que va más allá de la compresión.

14) Vivir el presente, sin preocuparte y convencerte que has venido a este mundo a ser feliz, es una energía alternativa para los que consideran que pensar demás es un maltrato innecesario para el organismo.

15) Desconfía de una persona que se jacte de no tener vicios, pues tiene el mayor vicio de todos: creerse mejor porque no tiene vicios. Hay que sentir lástima por las personas que hacen de la sobriedad una virtud. Algo ocultan.

16) Los amigos son como las costillas, son contados y sirven para proteger nuestros órganos más vitales. Los huesos como los juguetes también tienen derecho a romperse.

17) Asumir la insignificancia es el paso más grande para encontrar cosas significantes en los pequeños detalles. Un gesto como dar las gracias, perdonar o pedir disculpas otorga valores grandes de sanación. Cumplir penitencias y golpear tu pecho de rodillas en un templo no te exonera de ser un hipócrita rencoroso.

18) El coaching es la Desiderata líquida convertida en cháchara curricular de la felicidad. Es una forma de lucro que se obtiene por decirle a las personas que tan jodidas están mostrando una gran sonrisa.

19) Pensar sobre privilegios es casi un privilegio al cuadrado.

20) Cuantificar los privilegios es una maña enfermiza, como afanarse en mostrarle al mundo cuánto odias una cosa. No vale la pena.

21) No te convenzas mucho de que la felicidad está dentro de ti, pregúntate tal vez qué coño andas haciendo buscándola en lugares donde nunca ha estado.

22) No te detengas mucho contemplando la felicidad artificial de otros. La imagen de la felicidad tal vez sea el único elemento que tienen los otros para alardear de algo que no tienen, pero que desean tanto como para compartirlo.

23) Hay una tristeza inherente en todos los sistemas del mundo. Asumir con tanta convicción una postura es asumir el riesgo de vivir decepcionado todo el tiempo. Para un fanático las pasiones no se negocian. Por eso es casi un acto terapéutico aprender a conversar con personas que piensen distinto a nosotros. Sacar provecho de las diferencias.

24) No te sientas mal por sentirte desmotivado o sin ganas de hacer algo. El asunto es tratar de hacer algo. Vale más lo poco que puedes hacer que alardear de que andas haciendo mucho en esa nada de planes excesivos.

25) No viniste a este mundo a cambiar nada, solo a vivirlo. Lo que sí puedes hacer, como mínimo ser particular, es tratar de dejar las cosas mejor que como las encontraste.

 

Alexander JM Urrieta Solano

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Autor: @LiberLudens

También los animales son ciudades.

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