La broma (18 de Marzo)
Un amigo en España me contó sobre su situación de encierro. Me habló de la echada de bolas al hombro del gobierno español y la irresponsabilidad de sus paisanos, que todavía no entiende qué otra cosa están esperando que suceda para que se tomen en serio su condición crítica. Por los momentos se encuentra bien.
Otro amigo en Canadá habla de que apenas ayer o anteayer decretaron estado de emergencia en Ontario. Que también el servicio de detección del virus toma mucho tiempo y que se le da prioridad a las personas que básicamente estén bien jodidas, así como también casos puntuales de personas con diabetes y problemas de la tensión; los demás tienen que esperar. Me dijo que la paranoia es grande, y que posiblemente la semana que viene no vaya a trabajar. Uno de sus compañeros, más que un posible caso de contagio, orbita su angustia en el pago de la renta: de dónde va a sacar el dinero.
En Perú se han registrado 145 casos. Un primo en sus estados comparte con la familia que la gran pregunta que se hacen todos sus compañeros inmigrantes, luego de asumir de tan mala gana la cuarentena, es el cómo van a hacer para pagar el alquiler. Uno dice que bueno, que las personas tienen que entender la situación y no deberían cobrar, pero esa persona que tiene que cobrar cómo hace para mantenerse, aparte que cómo hace luego para pagar los servicios elementales de agua y luz, que ya de por sí son más costosos que el mismo alquiler.
En Colombia han tomado la misma medida. Lo que tienen en común todos los países son las incongruencias que nos llegan a parecer absurdas e inhumanas, pero es la democracia occidental en acción. En el trabajo donde está mi hermana, en El Poblado, punto de referencia turístico en Medellín, luego de una reunión de jefes y personal se acordó que no iban a cerrar. Muchos locales y restaurantes por donde ella está han mandado a casa a su personal. El jefe de mi hermana en vista de la situación consideró que no están en posición para cerrar, y si se llega a la situación extrema de que sea obligatorio hacerlo, los días que manden a la gente a su casa no serán remunerados.
Otros locales han tomado la vía de liquidación de personal para seguir funcionando. Mi hermana junto a sus compañeros de trabajo están todos los días expuestos al trato de los extranjeros, que para colmo, uno que otro lanza regaños y malos tratos al personal: porque cómo es posible que no estén protegidos, irresponsables, y uno se pregunta qué coño hace ese saliendo a la calle; pero al final el cliente tiene la razón. La situación del personal es la misma: sin los pagos no sobreviven al próximo mes.
La mamá de una compañera de mi hermana ha estado enferma y parece que presenta los síntomas del virus. Hay un servicio telefónico para reportar el caso pero las líneas están colapsadas, dependiendo del caso, si es muy grave se manda a un médico a chequear la situación. Se les dijo que al cabo de dos horas se le devolvería la llamada, cosa que no ocurrió. La amiga comenta su situación en el trabajo y el jefe asume que lo que dice es una exageración, que eso tal vez se trate de una simple gripe, y que oficialmente en Medellín se han registrado 5 casos, por lo que es casi improbable que se haya contagiado. Ella quiere pasar más tiempo con su madre, a lo que le dicen que puede hacerlo, pero que esos días que falte le serán descontados. Se puede recurrir a un artificio laboral: como solicitar vacaciones de acuerdo a la ley, ¿pero después de eso qué?
Aquí en Venezuela se concentra la suma de todos los miedos. Un poquito de todo, dentro del marco de lo cabe contar, porque se comete el error de comentar lo mismo con otras palabras. Se resuelve como siempre se ha hecho: improvisando, evitando las trivialidades de conocidos que parecen haber empeñado la inteligencia el algún tweet o en un elogio al aburrimiento, pues la cuarentena ha sido un escenario para ver cuánta gente le ha resultado insoportable la pausa forzada. Encarar la soledad.
Ante esta situación pienso en Kafka. Todos los casos que cuento me llevan a su obra de «La Metamorfosis», en donde el argumento de la obra gira en torno a una situación igual de obvia pero que la reacción genera una situación más absurda que la otra: Una vez que Gregorio se despierta convertido en un monstruoso insecto, la preocupación más grande de la casa, del padre severo de Gregorio, no es que su hijo sea un monstruo, sino que ahora ante la idea de tener que lidiar con ese monstruo, ¿quién será ahora el que pague los gastos?, ¿quién pagará la renta?.
Es la ironía de la literatura, de la vida misma, que nos reprocha su condición absurda en las versiones personales de otros. Esa es la broma.
X Æ A-12 =qlq (8 de mayo)
Pusieron el agua en mi edificio cinco minutos y mientras llenaba los tobos pensé:
La oposición para su próximo evento, por respeto mínimo a los venezolanos, se tiene que poner de acuerdo seriamente y contratar los servicios de Denzel Washington. Mínimo. Que hagan de nuestra tristeza un producto digno de Hollywood, a ver si con el rating la gente se olvida de la deuda externa.
Por otra parte, el chavismo, mongoloide por afición, debería tomarse por lo menos un día de descanso para trabajar de verdad. Al menos un día que deje de vendernos propagandas de victoria y spameo bolivariano. Nunca se agobian por su labor de ponernos siempre la cara de estúpidos.
Uno se cansa de Venezuela pero a veces da la impresión que Venezuela se cansa de nosotros.
La actividad de extracción de oro y diamantes es un tema igual de irrelevante como nuestra soberanía económica y alimentaria. Tal vez si Adriana Azzi o Lacava hicieran alguna reflexión al respecto la opinión pública agregaría a sus discusiones de charco la destrucción de la fauna del país. Pero eso sería pedirle mucho seso al venezolano, porque igual no puede hacer nada encerrado, emprendiendo su negocio o haciendo ejercicio.
La expansión ecocida es un hecho. Mientras todos hablan de los pescadores, Adele Tintori y la falta de saldo de Guaidó, se declaran zonas estratégicas para la explotación de minerales en los ríos Caura, Cuchivero, Aro, Yuruari, Cuyuní y Caroní, como parte del gran proyecto del AMO, y esa fantasía llamada Minería Ecológica, donde claramente está la más horrenda intervención extranjera. (Pensemos el ahora sin esos ríos). No sabemos qué tanto lucubran los intelectuales de izquierda, cuando no admiten que los principales cachorros del imperio son los revolucionarios de sudaderas tricolor. El robo es en sí mismo una disciplina olímpica deportiva.
Militares hablando de virus y medicinas es igual de patético que ver al presidente recomendando por cadena nacional ver La Casa de Papel. Claro, con este internet que tengo puedo pasar todo el día viendo todas las series que usted recomiende mi presidente obrero, seriéfilo, rodilla en tierra ¿Será que alguien le presta la cuenta de Netflix al mandatario?
Al menos Chávez cuando estaba vivo recomendaba leer Nietzsche, Cervantes y Victor Hugo…pero eso ya no viene al caso porque el promotor de lectura está muerto. Queda su legado, y no precisamente es la lectura de algo. Queda es la generación bicentenaria, la que intercambia su oro por cualquier mierda.
Venezuela es como el nombre del hijo de Elon Musk: indescifrable, de irritación mediática y esoterismo digital. A falta de explicaciones decentes es mejor especular con el chiste. En nuestros rinconcitos podrá faltar la luz, el agua, la plata, el internet, o todas las cosas al mismo tiempo. Pero nunca, nunca faltarán los pajuos que repitan con orgullo libertad-hasta-la-victoria-siempre. Algo muy típico de los miserables.
«Este año los chamos no aprendieron nada» (4 de agosto)
La nueva modalidad de emprendimiento: combo de tapaboca y salvoconducto por el módico precio de 20$.
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En una reunión del edificio unos padres hablaban con orgullo sobre la graduación de bachiller de su hija. No obstante aprovecharon en comentar con malestar la situación general de la educación en pandemia y del país, para mantener el status quo de las costumbres: «Este año los chamos no aprendieron nada, pero se graduaron; el fin de semana se reunieron para las fotos y un brindis, muy bonito todo, se extrañaban mucho, es lo menos que los padres podemos hacer, pero igual fue un año perdido». Yo algo en desacuerdo porque considero que siempre se aprende de cualquier situación, en eso radica la virtud de la docencia. «No», me replican, «lo que pasa es que no aprendieron nada. El colegio mandó una guía de trabajo para hacer en casa de todas las materias. Nuestra hija junto con otros compañeros del salón le pagaron a una profesora particular para que les hiciera los ejercicios de las guías. Luego todos entregaron y sacaron veinte» – «Por eso la educación de este país no sirve», dijo otro vecino secundando a los padres, que asentían como los perritos de adorno que se ponen en los carros. La situación me pareció de lo último. «¿Pero ustedes estaban al tanto de que esa profesora les estaba haciendo los ejercicios?» – «Claro, si nosotros le dimos el dinero a la niña, su parte que había quedado pagar con sus compañeros, lo bueno es que se organizaron para eso» – «Me van a perdonar, pero aquí el problema de que su hija no haya aprendido nada este año es culpa de ustedes, fueron los principales cómplices en el fracaso de la enseñanza, no entiendo de qué se quejan». Ellos me miraron como si hubiese dicho algo fuera de lugar, y lo estaba haciendo, no sé si esperaban que dijera algo sobre que Este país no sirve y que la educación y los valores blablablá. Era demasiado deprimente escuchar a esos padres hablando como si nada sobre una anécdota que no era la primera vez que contaban, y que lo hicieran con tanta normalidad y nadie se diera cuenta de lo triste del asunto. Se quedaron mudos. Y en ese silencio otra vecina, la típica descerebrada católica, intervino con otra barbaridad: «¿Pero los muchachos pudieron hacer su caravana? No sé, como están la cosas a mi me da pena que se priven de hacer un evento tan bonito. Lo importante es que se pudieron graduar ¡Dios mio, los jóvenes son el futuro del país!». Como en tantas situaciones perdí otro gramo de esperanza. Los padres no me dirigieron más la palabra. El país es muy condescendiente con la mediocridad. Aplaude la viveza y promueve el narcisismo como alternativa para salir adelante. Luego los padres se pusieron a hablar con otros de las Maravillas de tener pasaporte extranjero, y que su hija está presionando para que todos se muden a Madrid, «porque allá es otra cosa, hay orden y valores».
Estas son las menudencias de la familia venezolana. Usted ya tendrá sus propias versiones.
Alexander JM Urrieta Solano