
…Me salieron que necesitaba una solicitud de pasantías y les dije que, como estaba especificado en mi currículo, yo ya había realizado mis pasantías hace dos años, y que actualmente me encontraba en espera de defender mi tesis final de grado, por lo que la chica que me estaba entrevistando me dijo que así no se podía proceder, que la vacante era exclusivamente para pasantes, entonces faltaba algo, como no cumplía con todos los requisitos, a pesar de que mi síntesis de trabajo estaba acorde con todo lo que ellos estaban buscando, era necesaria la formalidad de la universidad para proceder en conjunto con la transnacional para darme el empleo. Les dije que igual no podía tramitar nada, ya les había explicado que hasta el día de hoy no he podido defender mi tesis porque necesito presentar una carga académica, donde sale reflejado que cumplí con todos los créditos de la carrera, pero que dicha Institución que me niega la defensa es la misma que tiene que otorgarme dichos papeles, pero dada la situación precaria no me lo pueden dar, porque no hay sistema, el personal no está dispuesto a trabajar, no hay condiciones, por lo que me sugieren que haga todo el trabajo de los ordenadores a mano, en fin, les expliqué la situación de manera innecesaria, algo disgustado por tener que justificarme con una persona que vive en el mismo país que yo, por lo que era medio soso ponerla al tanto del estado de las instituciones educativas del país, de la gangrenaria Universidad Central de Venezuela, cuya presencia opresiva volvía a sabotear, una vez más, otra nueva oportunidad laboral. La entrevistadora no sabía qué decirme porque al parecer las selecciones se hacen desde una sede en Costa Rica, desde allá se dan las órdenes, se pagan los sueldos y aquí aparentemente toman una decisión. Hay normas que cumplir, me dijo, los supervisores necesitaban definir todo con formalidad. Cosa comprensible, dije yo, considerando que en este país cada día todo es una informalidad formalizada porque solo así es posible existir sin tomarse la vida tan en serio. La entrevistadora me pregunta extrañada que cómo era posible que haya pasado todo los filtros de selección, ¿primera vez?, es que parece tratarse de un error, yo le dije que esta era la quinta vez que terminaba aquí, en una supuesta entrevista de contratación, pero por el tono de las negativas vi que era una selección de la selección, una vez más. Yo le comenté que tampoco entendía cómo terminé allí, luego de haber postulado casi nueve veces a diferentes cargos, si al final dentro de los requisitos no especifican cuando postulas que es necesario que aquel que presente tiene que tener en cuenta el formalizar un trámite con la universidad, cuando los cargos son de pasantías, le dije, ustedes solo me preguntaron cuándo me graduaba y si tenía conocimientos en la plataforma de canvas, entonces ella me preguntó que cuál era mi fecha estimada de graduación, le dije que por obvias razones no sabía, podía ser a fines de año, podía ser nunca, la universidad no está abierta ni para pedir el baño prestado, pero es que tampoco tienen baño, no exagero. Le dije, sin sentir ni una mínima empatía a la pantalla a quien dirigía mis palabras, que estaba entre una cosa y otra, por la misma universidad y la situación actual, no consigo trabajo o porque no tengo el título o porque no estoy en el proceso de estudio, ser tesista es prácticamente un status de purgatorio, no mamas ni silbas, no puedes ser mono ni ardilla, no eres estudiante, tampoco licenciado, en resumen no eres nada. Sentía que hablaba con una persona abstraída del contexto. Su indiferencia demostraba qué clase de personas necesitan las grandes empresas, tal vez la distancia puede pasar por alto la asertividad, yo por mi parte no la sentí. Su cargo de líder de contratación y selección del departamento de investigación y promoción cultural se quedó reducido al nombre, a un No sé desmotivador que evadía toda clase de confrontación, eso ya no depende de mí, decía, hay que presentar tu caso a la gente de Costa Rica, porque seguro como tú muchos postulantes deben tener el mismo problema ¿De verdad? Y entonces dijo que iba a discutir mi caso, por lo que asumí que eso no se iba a dar, porque la gente de Costa Rica, así como cualquier gente del resto del mundo no puede entender ni le interesa lo que pasa aquí, nuestra incapacidad de aparentar ser formales, porque queriendo somos una parodia, por eso nadie nos toma en serio y nos explotan de todas las formas posibles, porque no tenemos idea del valor de nuestro trabajo, de lo que cuesta construir un conocimiento decente en estas condiciones desquiciadas. Por mucho que desarrolles tu exposición no altera en ninguna forma El Proceso. Él está ahí, como una máquina que genera tareas, que evoca ascensos y angustias. Esta situación tan recurrente en mi vida y en la de muchos lectores desmotivados era una afirmación de que nuestra condición inestable le convenía a todo el mundo. La crisis es hasta cierto punto muy rentable. La burocracia impersonal está en todos lados, y nadie puede ayudarte, tantas pruebas para demostrarnos que siempre te quedas solo. Yo insistí desde el argumento de mis experiencias, la entrevistadora recalcó que igual iba a ver, pero su tono no me dio ninguna esperanza, cosa que me molestó bastante, no por ella sino por la suma de todas las circunstancias. Usé en mis explicaciones la palabra kafkiano dos veces, haciendo énfasis en lo absurdo de los procesos tan largos de selección y la incomunicación de las empresas, que velan por la integración cultural y formación de profesionales y toda esa cháchara que al final parece una formalidad artificial donde, a pesar de tener un “currículo impresionante”, no llevas chance. Ya sin nada que perder me desahogué hablando de los aprendizajes de la universidad. Mencioné los seminarios que hice hace unos años sobre los usos políticos del pasado y la ambigua definición de la cultura, el concepto amargo con que juegan los gobiernos y trasnacionales en la invención hipócrita de discursos friendly sobre la responsabilidad de aportar al folclore y a la historia del país Algo, en “acciones sociales” que sirvan “para el fomento de la cultura”, estas con el fin de perpetuar su control y hacer que los empleados sientan que la servidumbre es un bien mientras se mantengan contentos, esto se llama identidad empresarial, también militancia política, también conformismo, la responsabilidad social está en manos de banqueros, tabacaleras, distribuidoras de licores, milicos y máquinas grises de importación, los vicios, su ética de consumo, son parte de nuestra cultura tercerizada. Echen un vistazo a linkedin, la red social del desempleo positivo, lean todos esos testimonios de frustración edulcorada, usted quiere ver una tristeza chistosa, revise cualquier bolsa de empleo, sin mucha contemplación, para muchos queda morir en un Call Center, hay cosas peores, pero no quiero agobiar más al lector. Me preguntaba realmente quién era la chica que me atendía. Ya me daba lo mismo. Sentía que todo era un monólogo con una máquina, nadie prendió la cámara por “fallas con el internet”. Al terminar la entrevista cerré todo y postulé para otra cosa en otra organización, porque irónicamente, solo nos queda buscar formas menos vergonzosas de vender nuestra alma al diablo. Pero igual fue extraño. Les pedí que se tomaran la delicadeza, cosa que no han hecho en las cuatro oportunidades anteriores, de responderme para sacarme de la incertidumbre, si quedé o no quedé, dentro de un proceso de selección que parece las eliminatorias de la Uefa Champions League. Dije esto y la entrevistadora se rio, eso fue un alivio, ya que el momento incómodo no opacó nuestro sentido del humor, eso me dio un mínimo de esperanza, no de quedar en algo, pero sí de seguir sin problema con mi vida, porque siempre hay trabajo. En este país si no lidias con los rechazos estoicamente estás frito. Aquí la depresión prácticamente es una moda que perpetúa formas de mirar las cosas. Tienes que seguir buscando. Insistir, antes de pensar volarte la tapa de los sesos, porque quién sabe…
Alexander JM Urrieta Solano