Los dados

«Entre una cosa y la otra, no existe mucha diferencia. Entre una cosa y la otra, nace la épica del desencanto. Un cosa que, no tiene mucho que ver con la otra. Una que otra que calma pero nunca sana. Cosas que gano, y otras que pierdo. Cosas que olvido, y otras que recuerdo. Algunas cosas me intrigan, y otras me desaniman. Algunas cosas me aterran, y otras me alegran. Muchas cosas me dan risa, otras me dan tristeza. Ciertas cosas invocan dudas, otras me motivan y me ayudan. Ciertas cosas me hacen daño, y otras me hacen sentir peor. Tengo cosas que pensar, y otras a fondo razonar. Tengo cosas de poco, y otras de mucho. Entre una cosa y la otra, hay más sinónimos que antónimos. Entre una cosa y la otra, pierdo el tiempo y lo recupero. Una cosa que, bastante tiene con la otra. Una que otra que asfixia con inocente malicia. Cosas que me aburren, y otras que me aturden. Cosas por las que miento, y otras para ocultar lo que pienso. Algunas cosas me fascinan, y otras ni me inspiran. Algunas cosas son dulzura, y otras son amargura. Muchas cosas se pasan por alto, y otras se toman muy en serio. Muchas cosas parecen todo, y otras no llegan a nada. Muchas cosas me susurran Detente, y otras me gritan Adelante. Ciertas cosas me reclamo, y otras para evitar molestias me las guardo. Ciertas cosas me hacen ser un pobre suicida, y otras me convierten en un vil genocida. Tengo cosas para mantenerme despierto, y otras para fingir estar atento. Tengo cosas aferradas a mis rudas razones, y otras cautivas en mis tristes presunciones. Sigo siendo temeroso en ciertas cosas y reservado en muchas otras. Entre una cosa y la otra, así tenga la suerte de mi lado, igual escondo con recelo mis dados cargados».

Alexander Urrieta

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A punta de labia se enloquece a más de uno

Pretexto

Versos de Quizá

Un deseo

Pretexto

«Adrede te pienso, y por medio de palabras te recuerdo. Te escribo para que no me olvides. Te escribo para que me guardes en silencio. Te escribo para sepas que es contigo. Te escribo sólo esta noche para poder dormir tranquilo. Te escribo para probar suerte, a ver si con leerme te invoco, y me concedas el placer de pernoctar de nuevo contigo en este efímero mundo de sueños, donde los dos andemos libres sin rencores ni dueños. Te escribo para dar un atentado verbal, que logre por fin erizar tu piel. Te escribo para soplar tu cuello con oraciones. Te escribo para acercarme a tu oído y decirte en un susurro ameno, que esta noche te deseo desesperadamente. Te escribo por impulso. Te escribo para matarte con el tiempo. Te escribo para dibujar sonrisas cada vez que mi labia pase por tu boca, y entre cada pausa larga, te muerdas los labios con pícara sutileza, tratando inútilmente de ocultar la emoción y la excitación que voy creando a medida que me vas leyendo. Te escribo porque sé que te fascina que invada tus noches, y que recorra con detalle cada rincón de tu cuerpo solitario. Te escribo para buscar tu lengua. Te escribo para satisfacer mi capricho. Te escribo para caer en cuenta que te postergo, y te olvido rotundamente. Te escribo, porque no eres más que un pretexto, y que a pesar de todo, te escribo porque te conservo sin reservas, en páginas no escritas».

Alexander Urrieta

llegate24

Versos de quizá

Quizás, es la palabra que nos precede

Quizás, es la sangría de mis anhelos

Quizás, es el calmante de un corazón vacante

Quizás, no es más que un pretexto para postergar eso que todavía no me atrevo a llamar mío

Quizás, en otro mundo y en otro tiempo tal vez, se pueda hablar mejor de lo nuestro

 

Quizá, nos conozcamos por accidente

Sin intermedios ni prejuicios, por mero impulso

Que en una parada, me cautive tu extraña presencia

Tu pelo negro largo y alborotado, será el nuevo boceto para mi cuaderno de poemarios

 

Quizá, no nos llevemos a la primera

Yo pedante y usted odiosa

Yo alterado en pública y usted formada en privada

Yo ando solo y usted acompañada

 

Quizá, acertemos en la segunda

Usted una artista y yo un viajero

Usted me moldea y yo le escribo

Usted me enseña artes manuales y yo le muestro indirectas textuales

 

Quizá, nos encontremos entre contiendas y debates

Que me resultes una mujer impactante, por ser distinta y estar tan distante

Que tus ideas justificadas a la derecha, choquen con mis caprichos cursivos a la izquierda

Que entre tantas diferencias, me enamore rotundamente de tu sana conciencia

 

Quizá, nos juntemos por deseo o por una ley atracción

Con tu lista de imperfecciones, me daré a la tarea  de crear elaboradas ficciones

Buscando entre torpes palabras tu mínima atención

Convirtiendo tu figura en mi nueva alocada obsesión

 

Quizá, te escriba al unísono porque sólo me inspiraría en ti

Quizá, no lleguemos a nada, o disimulemos con eficacia ante el mundo

Contrincantes de día y cómplices de noche

Fría y corrosiva de día, pero cálida y seductora por las noches

 

Quizá, el universo no apruebe nuestro trato complejo

Y me ponga por aquí, y a usted la ponga por allá

Yo tan cerca y usted tan lejos

Yo tan acá y usted tan allá

 

Quizás, este silencio es lo mejor que tengo

Quizás, es la morfina de este loquito

Quizás, aunque no pida nada, siempre sueño de a poquito

Quizás, porque no existe nada concreto

Tal vez mantenga este comentario en secreto

 

Alexander Urrieta

La encuentro y la anexo:
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Un Deseo

«Una como las de demás, no le sirve a este insaciable animal. Él quiere a la indomable, la que no cede. Aquella cuya sonrisa curvea y lo endereza todo. La que mueve pasiones con pensamientos e ilusiones. La que motiva y consuela en tiempos de pesadumbre, y agranda con su presencia los momentos de inolvidables dichas. Aquella mujer rebelde, hermosa e insurgente, que yace clandestina en este inmenso mar de gente. Compleja e interesante, fascinante como una sublime obra de arte. Esa es la que este pobre hombre quiere. Eres tú, la que yo deseo».

Alexander Urrieta

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Sinónimos

«Amor y odio. Entre una cosa y la otra (aparentemente), existe una gran diferencia. Podemos pasar la vida entera tratando de averiguar que los hace distintos uno del otro pero, sería divagar en lo incomprendido. Así que para evitar molestias y confusión, ignoremos que ambas son recíprocamente antónimas. El amor y el odio, no son diferencias de sentimientos encontrados, son más bien, sinónimos. Palabras que significan lo mismo pero se escriben distinto. Ambos son el mismo espectáculo humano, sólo que con orquestas distintas».

Alexander Urrieta

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La Noche

«Me gusta tu palabra a la hora del trasnocho, no se cohíbe, se vuelve libre y se mantiene atenta y la par con el insomnio. En la oscuridad, tu palabra adquiere un sabor que sólo puede ser degustado bajo la luz de las estrellas. Tus oraciones dicen exactamente lo que piensas, porque es en la noche, donde tenemos la mente con un pie en la realidad y otro en la fantasía. Tienes la opción de dormir y encontrar un apasionado sueño, o de mantenerte despierta creando paraísos con tu sincera palabra, que va lanzando ideas risueñas y enamoran a cualquier ser que busque entenderte…y quererte».

Alexander Urrieta

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