“Las verdaderas mujeres no conocen el precio de las cosas, gustan de las hermosas locuras; sus ojos son bellas flores cándidas, flores de invernáculo”. Jean-Paul Sartre – La Náusea
“En realidad, el problema no consiste en que la gente olvide las cosas, sino en que nunca olvida las mismas”. Paul Auster – El país de las últimas cosas
«No es querer decir amor y que la lengua no llegue, es tener lengua y no llegar al amor». José Saramago – El evangelio según Jesucristo
«¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son». Pedro Calderón de la Barca – La vida es sueño
«Las palabras son así, disimulan mucho, se van juntando unas con otras, parece como si no supieran a dónde quieren ir, y, de pronto, por culpa de dos o tres o cuatro que salen de repente, simples en sí mismas, y ya tenemos ahí la conmoción ascendiendo irresistiblemente a la superficie de la piel y de los ojos, rompiendo la compostura de los sentimientos». José Saramago – Ensayo sobre la ceguera
“El objetivo de la vida, si es que hay alguno, es andar siempre en busca de las tentaciones. No hay suficientes: a veces paso todo un día sin toparme con ninguna. Es terrible, uno mira al futuro con ansiedad”. Oscar Wilde – Una mujer sin importancia
“Las ideas pueden propagarse, no sólo por vía directa, de boca a oído, sino simplemente porque flotan en las corrientes atmosféricas que nos rodean, constituyendo, por decirlo de alguna manera, un auténtico baño de inmersión en el que se aprende sin darse cuenta”. José Saramago – El Viaje del Elefante
«La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar». Silvio Rodríguez – Óleo de mujer con sombrero
“Se ve que no conoces a las mujeres, son capaces de todo, de lo mejor y de lo peor si les da por ahí, son muy señoras de despreciar una corona a cambio de ir al río a lavarle la túnica al amante o de arrasarlo todo y a todos para sentarse en un trono”. José Saramago – Caín