Prosa de un ebrio

«Escribo en el día más ebrio del año porque ya no sé nada de ti. Los recuerdos los dejé en otro cuaderno que ya no cargo conmigo. Porque esta noche no soy de piedra. Porque las penas se fueron por el desagüe de un baño, junto con una parranda de demonios que esperan al día siguiente para regresar de donde vinieron. Tengo que escribir algo que llene mis vacíos. Voy contando con los dedos mis inquietudes. Voy creando con el bolígrafo negro un nuevo garabato para mi libro de poemarios. La tinta y la saliva deben mezclarse para formar una pócima distinta. Iluminado únicamente por la luz de una pantalla. Rodeado de oscuridad y sonidos arabescos. Entre rayones surgen las nuevas palabras. Todo al parecer marcha con normalidad. Entre la hoja y yo, no existe ningún inconveniente. Esta noche nos llevamos bien, no entendemos. Ahora sólo quiero componer».

Hombre con ínfulas de Almirante que se perdió en el mar etílico,

y terminó llegando a las orillas de tus labios.

Manifiesto

Si algo debo escribir, tiene que ser algo con sentido. No puedo pasar por alto este estado de ebriedad inusitada. Las palabras deben ser un puente colgante entre lo que pienso y lo que plasmo por escrito. Un pasaje de emociones. Una armazón de sensaciones contables. Un elevado sobre el abismo existencial. La panacea que me hará dormir esta noche tranquilo, sin insomnios, sin punzadas en el pecho. Vocal y consonante. Un número limitado de letras que se unen y forman sílabas. Sílabas confusas que se encuentran por casualidad y crean palabras, y entre tantas mutaciones, emerge desde las profundidades ese hermoso océano lexical, que amenaza con devorarnos y ahogarnos en una bocanada de adjetivos sustantivos y verbos. Nos adentramos en aguas desconocidas, manteniéndonos a flote con maderos astillados de oraciones, simples en naturaleza y complejas por su vasta experiencia. Con torpeza nos movemos por ese espeso líquido gramatical, buscando desesperadamente entre brazadas llegar como náufragos a las orillas de los confines de nuestro pensamiento. La tierra de las ideas. El Shangri-La de las palabras. El punto de encuentro de la calma. La encrucijada hacia el más allá. El refugio de mis anhelos más estrambóticos. El estado platónico, donde me pongo a pensar en ti.

Alexander Urrieta

IMG-20131224-WA0008

Una punta roma

Prosa del cadalso

Los Dados

Onironauta

Un Deseo

Botellas

Tres

La educación opresora

La eminente educadora doctora Maria Montessori ha desarrollado este mismo sistema en un folleto: “El niño que nunca ha aprendido a actuar por sí solo, a dirigir sus actos, o gobernar su voluntad, se transforma en un adulto que resulta fácil de gobernar y que siempre necesita el apoyo de otros. Incesantemente descorazonado y reprendido, el escolar concluye por adquirir esa mezcla de temor y de desconfianza en su capacidad que se denomina timidez, y que más tarde se presenta en el hombre como desaliento, sometimiento e incapacidad para oponer la más mínima resistencia moral. La obediencia que se supone debe tener un niño, tanto en la escuela como en su casa –una obediencia que no sabe ni de razón ni de justicia–, prepara la docilidad  del hombre para con las fuerzas ciegas. El castigo tan común en las escuelas de reprender públicamente a los culpables, equivale casi a la pena de picota; llena el alma con un temor irracional y loco por la opinión pública, hasta en los casos en que se trata de una opinión manifiestamente equivocada e injusta. En medio de estas adaptaciones y de muchas otras que determinan los complejos de inferioridad permanentes, ha nacido ese espíritu de devoción, por no decir esa idolatría para con los condottieri y los caudillos”. La doctora Montessori podría haber agregado que muy a menudo el complejo de inferioridad encuentra desahogo en la crueldad y en la brutalidad compensatorias. La educación tradicional constituye un acondicionamiento para vivir dentro de las sociedades jerárquicas y militaristas, en las que se obedece abyectamente a los superiores y se trata en forma inhumana a los inferiores. Cada esclavo “se las toma” del esclavo que está más abajo.

thumbAldous Huxley – El fin y los medios

Inventario del veintitrés

«Vuelvo al Sur,

como se vuelve siempre al amor,

vuelvo a vos,

con mi deseo, con mi temor».

Te quiero porque me llenas de tanto. Te quiero por un no sé qué escondido en la destreza de tus labios. Te quiero porque te pienso en sonrisa sostenida. Te quiero porque eres constelación de alegría y fantasía. Te quiero en un silencio que hace ruido. Te quiero por ese asunto llamado Nosotros. Te quiero por tus curvas que me vuelven loco. Te quiero porque eres franca. Te quiero porque en tu mirada encuentro más que calma. Te quiero por ser chica perversa, eres perfecta,  me encanta la forma como besas. Te quiero porque eres creativa, compleja e interesante, fascinante como una lírica de Dante. Te quiero porque estas llena de espíritu, porque eres desertora y salvaje. La niña del vestido morado, de la cual yo me he enamorado. Te quiero porque eres distraída, y a pesar de eso, jamás olvidas volver a la vida. Te quiero porque te expresas en teoría y solfeo. Te quiero por tu forma de besar y tocar, tan precisa, tan adictiva. Te quiero por lo distinta que eres. Te Quiero porque eres Libre, porque ahora vuelas y nada te lo impide. Te quiero por tanta hermosura. Te quiero porque me has reservado un pequeño rincón en tus alturas, en el cielo de tu cuerpo, el hermético paraíso de tu recuerdo. Te quiero guapa. Te quiero porque ningún detalle se te escapa. Te quiero Artista. Te quiero bailando en tablas. Te quiero volando en telas. Te quiero porque me das más de una razón para escribirte desde mi coraza, desde mi corazón. Te quiero porque vuelves mi realidad un ameno sueño. Te quiero porque me haces creer que soy tu único dueño. Te quiero por las mariposas en el estómago, y en las cartas también. Te quiero por tu cariño dulce miel. Te quiero por tus palabras que me erizan la piel. Te quiero por encima de ciertas cosas, te adoro porque eres una mujer preciosa. Te quiero por tu mirífica esencia que me salva de una y mil condenas. Te quiero porque tu bella presencia me dice, que todo esto vale la pena. Me gustas. Mi querer, si es más o si es menos no lo sé, sólo sé que te quiero de una forma distinta. Y aunque no lleguemos a nada, seguiremos siendo poesía de vez en cuando. Y aunque no lleguemos a nada, seguiré escribiendo prosa inconscientemente, porque estaré pensando en usted constantemente. Serás mi cómplice a tiempo completo, y entre ficciones dejaré mi marca de dicción, para que sepas que mi atracción por usted es una cuestión de convicción. Te escribo porque quiero pretextos para mantenerme en tu recuerdo. Te escribo porque eres prioridad en la más amplia acepción de la palabra. Te escribo porque me gusta que me leas y te muerdas los labios, disfruto que mis ideas descansen en tu boca, y se revuelquen con locura con tu lengua. Te escribo porque quiero desatar tu sonrisa a larga distancia. No pido más. Te escribo porque tu nombre rima y se conserva en estas páginas todavía. Te escribo para que me invoques un día. Te escribo para que sepas que te has convertido en mi sobredosis diaria… de éxtasis y poesía.

Alexander Urrieta

“Ahora yo no sé si vas a poder leer esta carta, pero igual siento como una necesidad de decirte que yo contigo he sido más feliz de lo que en los libros dice que se puede”.

La canción de Nosotros

La última por ahora

IMG-20131223-WA0001

Una pereza que se expresa

Maniobras de fuga

Notas para seducir

La noche del loco

Maniobras de fuga

Caos al pisar tierra de pecado

No volver a tocar asuntos del pasado

Quedarme despierto para llamarte

Esperar hasta muy tarde para encontrarte

Jugar con los bocetos donde te pienso y recreo

Buscar sentido entre tanta absurda y cálida oscuridad

Perderme en un trance de besos y humanidad

Distraerme contigo

Irme a un lugar desconocido

Calentarme las manos en el primer contacto

Estar a la par con mis fantasías

No mencionar que somos puro secreto

Acertamos buscando la boca

Confundimos todo momento con Nosotros

Peleamos y nos rendimos sin intermedios

Buscamos placer en el paladar del otro

Invocamos palabras suaves y sinceras

Armamos una antología con nuestros deseos

Maniobramos planes de escape

Jalamos del gatillo sin importar el ruido

Nos acomodamos entre la complicidad y en antojo de los dedos

Tocamos

Nos tocamos

Falta el aire pero sobran las intenciones

Queremos devorarnos con música de fondo

Estamos ebrios de delirio

Somos adictos al peligro

Basta sólo con vernos

Para empezar a maquinar y ponernos creativos

Endemoniado por tu presencia

Castigado y premiado por la misma esencia

Conociendo las constelaciones que armo con tus pecas y lunares

Leyendo tu cuerpo entre líneas

Alimento mi complejo quijotista

Buscando con ternura la quimera que se esconde en tus ojos de artista

Detonando sin cautela tus zonas erógenas

Perpetuándome como tirano en tu pensamiento

Entregándome sin resistencia

A todo ese espectáculo que forma lo que eres

Divina palabra que nace de tu palpar y tu destreza

Mujer erótica que endulza todo lo que toca

Sentimiento cautivo

Que sólo se puede expresar con gemidos y sonrisas

La calentura nos consume

Nos resignamos

Y nos dejamos dominar por las ansias que llevamos

Hacemos breves pausas para contemplarnos

Retomamos el asunto

Nos invade el frenesí del ambiente

Las caricias nos alteran

Que nos descubran, sazona nuestros actos indecentes

Nos aferramos

Para no decir en voz alta que nos deseamos

Explorando en lo profundo

Conozco un nuevo rincón de tu mundo

Recorriendo tu espíritu salvaje

Dejo huellas en cada diminuto pasaje

En tu corazón ya tengo calma y hospedaje

Una fauna de espirales y blanca tez

Susurro al oído Te quiero

Soy correspondido y recibo un largo beso

La piel se eriza por mero instinto

Sabiendo que nuestra atracción es algo completamente distinto

Cazador y presa

Presa y cazador

La fuga se convierte en un secuestro mutuo

Y le damos rienda suelta al síndrome de Estocolmo

Te monto en mi altar de fantasías textuales

Formas parte de mis nuevas ideas

Me propongo viajar al sur

Me dejo contagiar por la vibra que emana tu piel

Busco pretextos para acomodarme en tu pecho

Vacío la mente de toda pena inquilina

Para llenarla con recuerdos de ti

Vestido y piernas blancas

Olvido aquella frase directa

Que viene después de esa dulce mirada indiscreta

Pides que sea pura calma y cordura

Pero sabes muy bien que soy pura agitación y locura

Disimulamos y abusamos mucho del papel de panas

Sabiendo en el fondo que nos tenemos muchas ganas

En el silencio nos devoramos y nos queremos

Porque sabemos que ante el menor ruido perdemos

Aparentas ser bien callada y reservada

Pero no sabes ocultar la lujuria de tu mirada

Conoces mis debilidades y sus dimensiones

Sabes que las faldas despiertan mis más depravadas intenciones

Eres una mujer astuta que con bastante elegancia

Me envenenas con una afrodisíaca fragancia

Pasas como niña inocente cerca de mi lado

Sonriendo con picardía, porque sabes que me has matado

Tu nombre rima con tranquilidad y armonía

Quién en su sano juicio lo diría

Eres redención y alegría

Entre tanta demencia eres mi guía

Usando la llama que se mantiene ardiendo todavía

Eres una combinación letal

De éxtasis y poesía.

Alexander Urrieta

Reenvío

IMG-20131124-WA0013

Ensayo sobre el capitalismo

El capitalismo como sistema mundial ha fracasado. El hombre en su prometeico intento de dominación ha ido paulatinamente consumiendo su propia vida y auspiciando el deterioro de la tierra. Es un sistema que a lo largo de la historia ha ido alejando al hombre de su naturaleza, de su esencia espiritual y de su calidad como ser humano. Explotación del hombre por el hombre, con la finalidad de satisfacer los intereses de una minoría que se llena cada día más los bolsillos, sin importar los evidentes daños colaterales que azotan a los no tan afortunados. El hombre en su metamorfosis pasa a ser un engranaje, una simple y pobre pieza desechable en esta enorme máquina colosal que no se detiene por nada ni por nadie. La Civilización Occidental.

La sumisión irracional al dinero, y esa búsqueda egoísta de vida hedonista, encaminan a la humanidad hacia ese inminente destino de destrucción. Estamos tocando fondo en lo que respecta la explotación tanto de recursos como de personas. En nuestra sociedad, las necesidades del hombre se traducen en demandas, comprar y vender, es decir, que el sujeto-necesidad pasa a transformarse en sujeto-cliente. El capitalismo, no amplia ni crea medios de vida, sino que lo convierte todo en clientela y mercancía, y de esta forma, logra así preservar su propia existencia.

En teoría, es un sistema que se avala por la doctrina del liberalismo económico (donde el Estado no debe intervenir en las relaciones económicas que se den entre individuos o naciones), que aboga por la desaparición de todo tipo de trabas a la iniciativa individual. Pero irónicamente, en la práctica, se ha demostrado que el capitalismo sólo puede triunfar si viola sus propios principios teóricos. No sólo actúa de manera económica, sino que también se establece en el área de la política. Respaldado por gobiernos y leyes asegura y aumenta su radio de dominación.

El capitalismo es una especie de monstruo amable, que se adhiere cómodamente a nuestro entorno. Más que un sistema, es un estilo de vida impuesto en nuestra sociedad, que nos mantiene sumergidos en una especie de régimen nocivo, controlado y mecanizado. Una dominación múltiple que abarca el ámbito económico, político, social, cultural, religioso y militar. Se sustenta por medio de acumulación incesante de capital, manipulación de las masas, destrucción del ambiente, enriquecimiento de pocos, a cuesta del empobrecimiento de muchos.

Esta explotación lleva al colapso energético, financiero y social. El capitalismo ha ido adquiriendo una característica nueva a lo largo de la historia: además de acumular beneficios (por medio de la explotación de los trabajadores), como lo ha hecho tradicionalmente, ahora lo hace captando y oprimiendo a su propia clientela mundial. Los ciudadanos se convierten en usuarios y consumidores, y quedan a la merced del vendedor que podrá disponer de la voluntad de ellos como mejor le plazca. El trabajador –transformado en cliente– vive atrapado en una servidumbre invisible.

Este sistema dentro de su manifestación política y cultural, presenta un rostro agradable y atractivo, dando la impresión de ser la única alternativa que encaja perfectamente con los rasgos de la modernidad de masas. Se presenta como algo “fancy”, de moda, que va de la mano con el progreso. Una manipulación mediática, que falsifica la realidad social sustituyéndola por otra realidad virtual que favorece los intereses de un mercado o gobierno vigente. Mantiene a la sociedad sumergida en un espejismo masivo. Atonta y enerva al hombre, y lo mantiene dopado entre la realidad y la ficción, volviéndolo un ser autómata e irracional, susceptible y vulnerable ante cualquier nueva tendencia banal, auspiciada por los mercados reinantes y gobiernos de turno.

Nuestra sociedad se encuentra atrapada en una fuerte disyuntiva: el mantener el sistema capitalista que llevamos empleando bastante tiempo, o desarrollar y establecer uno nuevo, que vele por la conservación del planeta, y a su vez, la del ser humano. ¿Es posible retomar un equilibrio natural?, ¿cómo encaminarnos a nuevas alternativas?, ¿cuánto tiempo se podrá sustentar una sociedad en crecimiento infinito  con recursos finitos?

Temo, que al paso que vamos, acelerado, déspota, insano y despreocupado, olvidemos que tenemos que detenernos, así sea por un instante a descansar, y analizar con detenimiento todas las interrogantes que sacuden nuestro presente y nos impiden dar un pronóstico apacible sobre el mañana. Pero temo más aun, que el detenerse sea una idea ya desfasada, y que nos encontremos a bordo de un viaje sin retorno alguno.

Alexander Urrieta Solano

0046

La fiesta sigue

Los demasiados Libros, o las virtudes del exceso de plástico

La Broma infinita: sobre la experiencia lectora deportiva

Paprika y la interpretación de los sueños

El Planetario

Cómplices

Eres un romance a fuego lento. Disfruto tanto perderme en tu juego, y creo que es por eso que te tengo tanto miedo. Tu presencia es la única responsable de mi cautiverio. Me aterra el  hecho de que estés tan cerca, y escuches con claridad mi taquicardia delatora. Tengo primera fila en el espectáculo de tus labios, tan cotizados y tan deseados. Ahora que te tengo conmigo, quiero volverme un ser más persuasivo y creativo. No quiero quedarme inmóvil. Quiero alcanzarte. Quiero hacer trazos de malicia con mis dedos en tu piel. En mi papel de astrónomo, quiero ir anotando coordenadas en tu blanco universo. Con líneas imaginarias unir pecas y lunares, armando constelaciones por las extensiones de tu cuerpo mágico y desconocido. Tus curvas seductoras, que empiezan en tu sonrisa, y terminan en el principio perfecto de tus piernas. Quiero que me ataques con letales besos, mientras yo intento hechizarte a punta de verso. Dulce risa. Quítame el aliento con un sonido. Hipnotiza con amena belleza. Atrapa mi atención con espirales y colores. Muérdete el labio, para alucinar con las intenciones. Se niña engreída por las tardes, y conviértete en mi cómplice por las noches. Se mi dosis de euforia. Estoy rendido a tus pies. Vamos a pensarnos y a soñarnos. Quiero esculpir tu forma en mi paladar. Quiero detallar tu nombre. Quiero refugiarme en tu pecho. Quiéreme. Llévame la contraria. Para eso estábamos, y para eso nos encontramos. Vamos a burlarnos del tiempo, vayámonos muy lejos, donde el olvido no nos encuentre. Seamos prófugos del destino. Comparto la calma contigo, porque quiero que te quedes conmigo. Escapemos.

Alexander Urrieta

La posdata que habla por mi

accionpoetica56

«¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son».

llegate54Pedro Calderón de la Barca – La vida es sueño

 

Los dados

«Entre una cosa y la otra, no existe mucha diferencia. Entre una cosa y la otra, nace la épica del desencanto. Un cosa que, no tiene mucho que ver con la otra. Una que otra que calma pero nunca sana. Cosas que gano, y otras que pierdo. Cosas que olvido, y otras que recuerdo. Algunas cosas me intrigan, y otras me desaniman. Algunas cosas me aterran, y otras me alegran. Muchas cosas me dan risa, otras me dan tristeza. Ciertas cosas invocan dudas, otras me motivan y me ayudan. Ciertas cosas me hacen daño, y otras me hacen sentir peor. Tengo cosas que pensar, y otras a fondo razonar. Tengo cosas de poco, y otras de mucho. Entre una cosa y la otra, hay más sinónimos que antónimos. Entre una cosa y la otra, pierdo el tiempo y lo recupero. Una cosa que, bastante tiene con la otra. Una que otra que asfixia con inocente malicia. Cosas que me aburren, y otras que me aturden. Cosas por las que miento, y otras para ocultar lo que pienso. Algunas cosas me fascinan, y otras ni me inspiran. Algunas cosas son dulzura, y otras son amargura. Muchas cosas se pasan por alto, y otras se toman muy en serio. Muchas cosas parecen todo, y otras no llegan a nada. Muchas cosas me susurran Detente, y otras me gritan Adelante. Ciertas cosas me reclamo, y otras para evitar molestias me las guardo. Ciertas cosas me hacen ser un pobre suicida, y otras me convierten en un vil genocida. Tengo cosas para mantenerme despierto, y otras para fingir estar atento. Tengo cosas aferradas a mis rudas razones, y otras cautivas en mis tristes presunciones. Sigo siendo temeroso en ciertas cosas y reservado en muchas otras. Entre una cosa y la otra, así tenga la suerte de mi lado, igual escondo con recelo mis dados cargados».

Alexander Urrieta

0075

A punta de labia se enloquece a más de uno

Pretexto

Versos de Quizá

Un deseo

La lengua totalitaria

El uso de la lengua que hacen los regímenes totalitarios no es un asunto limitado al interés de filólogos y académicos. Los estudios pioneros de Jean-Pierre Faye, Los lenguajes totalitarios (1972), y de Victor Klemperer, La lengua del Tercer Reich (1975), no admiten dudas; la lengua es uno de los más potentes y perniciosos instrumentos para alcanzar el objetivo de control absoluto de la sociedad.

Utilizamos aquí el calificativo de “pernicioso” porque una de sus características esenciales es el modo en que ella actúa: aparece como algo peculiar e inofensivo, que paulatinamente penetra y ocupa el cuerpo social. En primer lugar, es una lengua que avanza y captura para sus fines, cada vez más, territorios de la realidad. La lengua totalitaria opera bajo una lógica militar. Invade. Vigila. Impone prácticas y rutinas. Como si se tratase de un ejército de ocupación, pero no de las calles, sino del pensamiento de los ciudadanos.

Hay que entenderlo: la captura y ocupación de las instituciones, de los medios de comunicación y de la cotidianidad de las personas; o la aniquilación de las organizaciones de la sociedad civil o el creciente cerco a las libertades individuales, ocurre sólo bajo la articulación de una nueva lengua –una neolengua– que desconoce hechos y realidades, y superpone una vasta red de mentiras e invenciones, cuyo objetivo no es otro que el aplastamiento de la sociedad y el control del poder sin límites. Como bien escribió Klemperer, la lengua se convierte en el vehículo que transporta al régimen totalitario.

El acto de renombrar calles, parques, plazas, escuelas, edificios y obras de uso público; el establecimiento infundado de etapas históricas, que establecen una supuesta ruptura entre pasado y presente; el uso improcedente y reiterado de una profusa jerga militarista, de un palabrerío que se jacta de hablar a diario de guerra, batalla, enemigo, conspiración, sabotaje y muchas otras; la apelación permanente a los más extremos superlativos; la repetición de fórmulas, frases de solemne cursilería; la clasificación de “histórico” que se atribuye a cualquier irrelevancia (mientras el régimen inaugurado por Chávez se solaza en el uso de la palabra “eterno”, Hitler utilizaba el “super-superlavito” de “universalmente histórico”); el uso de comparaciones o explicaciones absurdas como política de Estado (la llamada “guerra económica” es un elocuente ejemplo de una invención, una superposición que se intenta imponer a la sociedad, de otra realidad: el fracaso de una política económica basada en el despilfarro y la destrucción del aparato productivo).

Porque en el fondo se trata de esto: la lengua totalitaria se entrelaza, opera simultáneamente con otras herramientas en uso, como el control total de los medios de comunicación y el deterioro sistemático de la calidad del sistema educativo. Cada uno de estos programas por separado, pero también concebidos como una estrategia, apuntan a un mismo objetivo: al embrutecimiento de la sociedad, al desmontaje de toda crítica y disidencia.

El Editorial – El Nacional Lunes 4  de Noviembre de 2013

television2

«Cada año habrá menos palabras, así el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño». 

«No habrá risa; no habrá arte; ni literatura ni ciencia; sólo habrá ambición de poder, cada día de una manera más sutil.

George Orwell – 1984

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

Zoocialismo

Utopismo y Pesimismo (MEAF)

El Espejo

Mandones Frustrados (MEAF)

La Sumisión Irracional

Máscaras